A partir del próximo septiembre, a cuatro meses escasos vista, importante reducción en mi protagonismo personal en el proyecto EFPA. Ya era hora. No será, ni de lejos, un mutis por el foro. Ni EFPA ni yo mismo nos lo podemos permitir todavía, pero sí cedo la responsabilidad principal (estaba a punto de escribir “suprema?, tics autoritarios!). He estado en el proyecto antes que se materializara. En todas las reuniones previas y en las fundaciones formales de diciembre del 2000 de EFPA y EFPA España. Y desde entonces o la he tutelado o la he dirigido. Ahora quiero pasar a un segundo plano.
EFPA Europa es ahora una realidad sólida. No es todavía una realidad indestructible, debe cuidarse, pero tiene vida propia. Cuando en el 2004 tomé la presidencia, teníamos varios pleitos, un patrimonio negativo y muy pocas certificaciones. Ahora tenemos unas correctas reservas, estamos en cinco o seis países más y creo que tenemos una estructura y unos proyectos consistentes. Me gustaría que el último Board que presida, este septiembre, sea en Andorra y firmando la constitución de EFPA Andorra. Creo que va por buen camino.